Entrevistamos a una reconocida docente e investigadora, estudiosa de la obra de Bodoc en particular, para que nos contara acerca de ella y nos aconsejara la lectura de algunos de sus libros.

Marta Elena Castellino es Profesora, Licenciada y Doctora en Letras, egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, donde fue Vicedecana. En la actualidad se desempeña como Profesora Titular de “Literatura Argentina Siglo XX”, es Directora Académica de EDIFyL (Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras) e integra el Comité Editorial de EDIUNC. Entre sus publicaciones se cuentan Fausto Burgos; su narrativa mendocina (1990); Una poética de solera y sol; Los romances de Alfredo Bufano (1995); Mito y cuento folklórico (2000); De magia y otras historias; La narrativa breve de Juan Draghi Lucero (2002); Juan Draghi Lucero; Vida y obra (2005). Ha participado como Jurado en numerosos concursos literarios, entre otros el Premio Vendimia, en varias ocasiones. Coordinó durante quince años el ciclo de Extensión Martes Literarios y Culturales, que organizaron en forma conjunta la Facultad de Filosofía y Letras y la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza.

¿Por qué es tan reconocida Liliana Bodoc en el mundo de las letras?

En primer lugar, debo decir que tanto por méritos propios: al haber sabido forjar un mundo literario propio y original y por su gran calidez y magnetismo personal, que logró “fidelizar” un colectivo de lectores que aun después de su muere la aman y siguen, como puede verse en los distintos homenajes y encuentros en su honor que se realizan. Pero también gozó de la “suerte” de los elegidos”, la que todo escritor necesita: dar con un editor que la leyó, creyó en ella y la publicó. Ella misma me refirió la anécdota en un encuentro casual en Buenos Aires, cuando todavía no se había concretado la edición de su primer libro.

En un verano tomó por fin la decisión de intentar suerte con el manuscrito del primer tomo de la “Saga de los Confines”, hizo varias copias y las distribuyó en las editoriales que conocía. De ninguna de ellas obtuvo respuesta. Como le sobraba todavía un ejemplar, encontró otra, Norma y probando suerte una última vez, se presentó allí y dejó el ejemplar, que en un primer momento, fue a dar al cesto de los papeles, como tantos escritos de autores noveles o desconocidos. Sin embargo –y aquí entra a jugar el destino- la esposa del editor, esperando en la antesala del despacho de su marido, vio el manuscrito, comenzó a leerlo y no vaciló en recomendar a su esposo que lo leyera. Así empezó la historia.

Bodoc de fuego

¿Una breve historia de su vida?

Ante todo, debo decir que la conocí cuando todavía era Liliana Chiavetta, una joven delgada, con una larga trenza y una de esas largas faldas hindúes de moda por entonces que le conferían un cierto aire hippie. Cursaba los estudios de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo y era por entonces actriz. Había nacido en Santa Fe, pero estaba radicada en Mendoza desde hacía varios años. Acerca del período anterior de su vida, sé lo que puede leerse en las diversas entrevistas que concedió generosamente, así que lo único que puedo hacer es citarla, en referencia a ciertos acontecimientos que la marcaron: la pérdida temprana de su madre; una infancia signada por largos períodos de enfermedad que le dificultaban “salir a jugar a la vereda” como otros niños y, en consecuencia, una pasión irrenunciable por los libros. Siempre hacía referencia a su vinculación con la magia, pero entendida de una manera particular: una forma especial de situarse en el mundo, sabiendo que está gobernado no solo por fuerzas racionales o leyes físicas, sino por ocultas energías. Por supuesto que es una vivencia difícil de explicar, pero reaparece en muchas de sus publicaciones. Después se fue de Mendoza, se casó, tuvo dos hermosos hijos y comenzó a escribir; o, mejor dicho a pensar en hacer algo con las páginas que tenía escritas. Se había iniciado como dramaturga, y compuso varias piezas de teatro para niños. Luego con la narrativa, entró por la “puerta grande”, alumbrando el mundo de la Saga de los Confines, en un proceso de lectura, documentación y escritura que le llevó varios años hasta cristalizar en la obra monumental que hoy disfrutamos. Mientras seguía a su esposo por varias provincias, daba talleres de escritura y daba cuerpo a una obra cada vez más variada. Su última residencia fue en Merlo, San Luis, según creo.

¿Qué recomendarías leer de su obra?

Liliana escribió obras muy aconsejables para el lector adolescente (y para el público en general también), pero si yo tuviera que indicar mis preferencias personales, sin lugar a dudas recomendaría “La Saga de los Confines”, la trilogía compuesta por “Los días del Venado” (2000); “Los días de la Sombra” (2002) y “Los días del Fuego” (2004). Sobre todo, por el interés que despierta la narración de aventuras, el alarde imaginativo en la creación de personajes y espacios reales o fantásticos y, sobre todo, por el exquisito trabajo del lenguaje de que hace gala. Este último aspecto quizás requiera lectores más entrenados para ser captado en plenitud, pero como ocurre con todas las obras maestras, cada uno gusta de ellas y las disfruta en función de su propia capacidad. Existen también obras para niñas, niños y jóvenes, algunas de las cuales, como “El espejo africano”, se han vuelto clásicas en las aulas mendocinas.

Bodoc del venado

¿Qué tiene de especial esta saga?

Si bien la mayor parte de su obra corresponde a la narrativa, con estos tres libros, tuvo una merecida fama al tratarse de épica mágica. En relación con esto, se la ha comparado reiteradamente con Tolkien y la comparación solo es válida si la referimos a un punto de partida común, que es la creación de un mundo con gran saturación (imaginado hasta en sus menores detalles) y la narración de un gran conflicto entre el Bien y el Mal que moviliza pueblos enteros, comandos por héroes (como en toda épica) que hacen gala de enorme valor y fortaleza. Y por supuesto, con la presencia de acontecimientos, criaturas, objetos… de naturaleza sobrenatural.

Pero el punto de llegada es absolutamente distinto, porque se nutren de imaginarios totalmente distintos; en el caso de Liliana hay un cuidadoso rescate de elementos culturales americanos, precolombinos y del período hispánico y, sobre todo, una forma muy particular y distinta de entender el vínculo con la naturaleza, que se convierte en una suerte de religación mágica con el territorio. Otro rasgo que singulariza su épica es el protagonismo conferido a las mujeres y a los niños, ausentes en la épica tradicional.

Bodoc de la sombra

¿Se han traducido algunos de sus libros?

Su obra ha sido traducida a idiomas tan diversos como el alemán, el francés, el polaco, el inglés, el italiano y el japonés. Siempre para mí es un misterio esto de las traducciones, sobre todo en autores en los que el refinamiento del estilo (entendiendo por tal no el amaneramiento sino el descubrimiento de la palabra necesaria y única para cada situación) es un rasgo tan eminente. Pero entiendo que el interés y los sentimientos despertados por el mundo de la Saga, pueden ser universales.

bodoc el perro

¿Existen obras póstumas?

Luego de haber transitado por otros rumbos literarios, Liliana Bodoc había comenzado a escribir otra “saga” más cercana a la que dio fama: “Tiempo de dragones”. Si bien el plan general incluía cuatro volúmenes, solo alcanzó a publicar dos y el tercero fue terminado y publicado póstumamente por sus hijos, Galileo y Romina, según los esquemas que dejó la autora. También “Memorias de una alcahueta”, que corresponde al universo novelesco de Memorias impuras, otro de los ambiciosos proyectos narrativos diseñados por Bodoc, fue publicada luego de su fallecimiento. Y hay algún otro caso dentro de sus papeles personales que posiblemente vea la luz en el futuro.

¿Algo para agregar?

Solo unas pequeñas palabras para señalar que Liliana Bodoc ha sido un caso inédito dentro de la aliteratura mendocina por la cantidad de ediciones de sus obras, la repercusión alcanzada, los premios recibidos y, sobre todo por el cariño que despertaba en todos y cada uno de los que la conocieron y trataron, siquiera fugazmente, o disfrutaron de sus textos. Ha sido objeto de tesis de grado posgrado, de artículos publicados en revistas académicas destacadas, incluso en Estados Unidos y tema de ponencias presentadas en reuniones científicas internacionales. Ha merecido múltiples homenajes, pero el mejor de todos, es la perduración de sus obras. Y recordar algunas de esas expresiones en las cuales volcaba su pasión por las letras, como cuando manifestaba que “La literatura tiene poderes curativos”.

NOTA: Hablamos con Silvia Chiavetta, hermana de la escritora y Presidente de la “Fundación Liliana Bodoc”. Esto compartió con nosotros:

“Abrimos nuestra Fundación como quien abre una casa, o su corazón. Para que sea un sitio habitado por Liliana, por sus libros, por su magia. Un espacio que no sea un límite sino un horizonte. Un espacio para multiplicar su obra literaria, su palabra poética. Como ella nos dijo: “Las palabras son semillas”, y eso hacemos, llevamos sus palabras, su poesía, sus cuentos, a escuelas, bibliotecas populares, para que la magia las haga florecer”.

Página web: fundacionlilianabodoc.org.ar.